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martes, 11 de junio de 2019

Resumen de la sesión 'Chistes para milicianos' de Mazen Maarouf


Sesión del club Tres con libros 'Chistes para milicianos' de Mazen Maarouf
Maazen Maarouf, Chistes para milicianos

Chistes para milicianos, del escritor libanés Mazen Maarouf, se inscribe en el grupo de obras referenciadas en un trasfondo bélico, resultado de la transformación de las experiencias vividas por el autor en material artístico. Recordamos en este sentido otros títulos compartidos en nuestro club de lectura, como la novela gráfica Yogur con mermelada, de la también libanesa Lena Merhej, que guarda ciertas similitudes con Chistes…, en cuanto a la perspectiva infantil como foco en muchos de los relatos que componen la obra.

A través de sus catorce narraciones, el autor logra transmitir las consecuencias y horrores de la guerra, incomprensibles para el ser humano individual, desde distintos ángulos de visión. El resultado es asombroso, entre otros motivos, debido a la recurrencia de elementos en el conjunto de los relatos.

Las consecuencias de la guerra constituyen de forma natural el paisaje cotidiano en el que se desenvuelve el personaje narrador, generalmente un niño, que narra su propia historia o los avatares de otro personaje. En ocasiones este vive atrapado en su mundo interior de demencia, o ejecuta actos con una naturalidad que en otros contextos hubieran resultado improbables. En todos los relatos existen personajes con anomalías, físicas o mentales, resultados de los conflictos armados. Lo absurdo, lo onírico, el humor negro, son también elementos recurrentes en las narraciones, desarrolladas siempre en espacios urbanos deslocalizados geográficamente, recurso que apunta a la universalidad de la obra, si bien el lector no escapa a la circunstancia biográfica del autor libanés, que al no poder regresar a su país ha fijado su residencia en Islandia. Precisamente, la conversación que sostuvo Olga con el autor mediante videoconferencia durante la sesión del club de lectura, puso en evidencia la estrecha relación entre obra y biografía y hasta qué punto las experiencias personales llegan a transferirse a un texto de ficción como en el caso de Chistes… Los asuntos y argumentos de los relatos están directamente tomados bien de sus propias vivencias, bien de sucesos sufridos por conocidos suyos. En suma, como el autor afirmó, se trata de traumas transformados en historias, historias narradas por niños, incapaces de diferenciar lo real de lo imaginario.

De este modo Maarouf nos muestra la crueldad, la deshumanización de la que es capaz el ser humano en condiciones extremas como consecuencia de la guerra. En estos relatos, la lógica del mundo tal como lo entendemos aparece trastocada, al igual que los valores morales y éticos significativos en nuestra manera de entender la vida. De ahí el recurso a la narración de situaciones ilógicas e incluso oníricas, de corte surrealista. En los relatos se fuerzan los límites de la lógica, rota por la guerra. Y el resultado es un mundo posible cuyos elementos, aunque tomados inicialmente de  los que pueblan el nuestro, aparecen subvertidos, así como los valores que encarnan los personajes, degradados no solo física, sino también moralmente.

Se hicieron notar en algunos cuentos similitudes o ecos de otros narradores como Kafka, Poe, Gogol, Quiroga, Cortázar e incluso Cervantes. Pero de existir estas influencias no mostrarían más que la capacidad del autor para asimilar lecturas de otros maestros sin que por ello mengüe la originalidad de la obra. Una obra, por otra parte, de fácil y amena lectura, tanto por su singularidad como por el lenguaje en que está escrita, accesible a cualquier lector.

Nuestra compañera Ana puso la nota de color en forma de palomitas, que íbamos probando mientras comentábamos el libro. Y como remate habitual, Fidel Pernía volvió a deleitarnos con un pan elaborado especialmente para la ocasión e inspirado en los complejos contenidos de la obra. Una combinación equilibrada y potente de sabores contrapuestos pero agradables al paladar: chocolate, arándanos y guindas, connotaciones del universo infantil, inocente y armónico, junto con un toque de chile y whisky, representativo aquí de un mundo adulto desquiciado por la guerra, que rompe la inocencia y la transforma.

Federico Ruiz Rubio, miembro de Tres con Libros.

lunes, 20 de mayo de 2019

Mona Eltahawy y su ensayo de por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual. A debate en Tres con libros


Sesión del club Tres con libros Mona Eltahawy 'El himen y el hiyab'

MONA ELTAHAWY, El himen y el hiyab

El nombre de Mona Eltahawy  viene a incorporarse a la nómina de mujeres escritoras, como Najat El Hachmi, Leila Slimani, Fátima Mernissi, Zeina Abirached… cuyas obras abordan desde la ficción narrativa la situación de la mujer en países musulmanes y han sido objeto de lectura y debate en nuestro club de lectura. El particular interés del ensayo de Eltahawy, El himen y el hiyab: por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual, radica, debido a su carácter genérico, no solo en la materia desarrollada, sino en la exposición directa de los asuntos tratados, y en la interpelación, sin intermediaciones, que hace al lector.

El ensayo de Mona Eltahawy es un manifiesto feminista centrado en la situación de la mujer en los países islámicos. Una de sus particularidades es que la autora conoce el mundo islámico desde dentro. Egipcia de nacimiento, recibió una educación dentro de los cánones del islam, pero con la particularidad de pertenecer a una familia culta y liberal, a un contexto privilegiado en relación a una mayoría, que posibilitó sus estudios universitarios y estancias en países occidentales. Es decir, la autora puede hablar de la opresión de la mujer, de la desigualdad de derechos frente al hombre, de feminismo en suma, ya no solo con total conocimiento de causa, sino desde la profunda comprensión de la vida de las mujeres en los países islámicos, de sus sentimientos íntimos y de sus motivaciones, y desde la perspectiva que le otorga su vida en países de un entorno diferente. Para conseguir su objetivo, conjuga la narración de numerosos casos reales particulares, de los que ha tenido conocimiento tanto por fuentes externas como por conversaciones privadas, con reflexiones personales y datos estadísticos o tomados de medios informativos. Eltahawy construye su ensayo combinando ambos extremos, la subjetividad de los casos expuestos y sus opiniones con la objetividad fría de los datos. El hecho de humanizar los casos mediante la narración de las vivencias reales de tantas mujeres sin voz, de tanto sufrimiento acumulado, de mostrar la intrahistoria que se encuentra tras las grandes declaraciones y juicios de valor, logra que la lectura del texto resulte a veces desgarradora e intensa, pues el lector a menudo se siente testigo impotente de las historias narradas. Los datos, estadísticas, y demás información que nos pone al día respecto a la situación de la mujer en el mundo musulmán, todo ello actualizado por el esmerado trabajo de traducción, dotan la obra del rigor necesario exigido por un texto de estas características.

El ensayo de Eltahawy se estructura en diversos apartados que desarrollan temas tales como el uso del velo, la violencia contra las mujeres que se alzan en defensa de sus derechos y denuncian el acoso a que se ven sometidas, el mito de la virginidad, la mutilación genital, las relaciones en el seno del hogar, las acciones tanto de activistas con nombre y apellido como de mujeres anónimas, que vencen el miedo y reivindican su libertad. En cierto modo, el ensayo constituye también un homenaje a las numerosas mujeres que abrieron brecha en la lucha feminista, tanto en el pasado como en tiempos actuales, desde la tradición feminista de Oriente Medio, representada, entre otras, por Huda Shaarawi, fundadora del movimiento de los derechos de la mujer en Egipto en los años veinte, o ya en tiempos posteriores, la egipcia Doria Shakif, luchadora por la implantación del voto femenino, o la socióloga marroquí Fátima Mernissi, que da nombre a nuestra biblioteca, hasta activistas que han denunciado recientemente la situación de la mujer, como la libanesa Mona al Mazbouh o la egipcia Amal Fathy. Son unos ejemplos de una nómina exhaustiva de la que también forma parte la autora del ensayo, que sufrió en su propio cuerpo las represalias del régimen autoritario egipcio.

Durante la presentación de la obra en la sede de la Fundación, en conversación con la periodista Ángeles Jurado, la escritora trató de dejar claro que la lucha por la liberación de la mujer árabe, aunque incardinada en la lucha del feminismo global, solo puede ser llevada a cabo por la mujer árabe. Ha de dejarse a un lado cierto paternalismo occidental bienintencionado, que se manifiesta en un tipo de feminismo blanco y eurocentrista, y que obvia la realidad de la mujer musulmana en sus países. Son ellas, las mujeres musulmanas, quienes deben contar y protagonizar su propia lucha contra la “triada misógina” representada por el Estado, la calle y el hogar, y llevar a cabo su propia revolución en los ámbitos de la familia, la sociedad y la cultura.

El debate en torno al ensayo derivó finalmente y en buena lógica a la situación de la mujer en nuestro entorno occidental, aunque sin perder la referencia del mundo musulmán. A los logros conseguidos, concretamente en España en las últimas décadas, y todo el camino que queda todavía por recorrer.

Y como es tradicional en nuestros encuentros, no podía faltar el pan que Fidel elaboró especialmente para la ocasión, y que trata de representar la fuerza del movimiento feminista islámico, tan evidente en el ensayo de Mona Eltahawy, un pan de abundante base de chocolate, en torno al 70%, aderezado con manzana, azúcar, canela y sal. Un pan potente de sabor y color, provocado por la presencia del chocolate, aunque suavizado y equilibrado con los demás ingredientes.

Federico Ruiz Rubio. Miembro de Tres con Libros






martes, 12 de marzo de 2019

Resumen sesión '14 de julio' de Éric Vuillard

Conversación con Éric Vuillard '14 de julio'



14 de julio de Eric Vuillard

El título de esta obra hace clara referencia a una fecha, el día de la toma de la Bastilla en París, de gran significado en la historia, no sólo para el pueblo de Francia sino para toda la sociedad por el cambio radical que supuso aquel momento en la historia. El autor retrocede también unos meses para narrar la represión que sufrieron los trabajadores de la manufactura Reveillón tras su revuelta contra la injusticia.

Alejandro Luque abrió la sesión de lectura del club y nos brindó varias claves acerca del sentido de esta obra. Al igual que en la novela más reciente del autor que fue publicada con anterioridad, El orden del día, donde se narra la ascensión del nazismo y el papel de los poderes económicos que lo sostuvieron e hicieron posible su triunfo,  en 14 de julio vuelve a abordar un momento histórico clave, el pueblo que derroca a los tiranos, pero saliéndose de la norma de la novela histórica usual.

Según Alejandro, esta es una novela diferente pues establece un acercamiento a la historia desde otro prisma más humanizado y cercano. Vuillard, nos recordaba Luque, pone el acento en los intereses económicos que hay detrás de cada guerra y nos da información para entender el momento presente a partir de un suceso histórico. Además se refirió al paralelismo con la crisis actual y el mal uso del dinero por las élites económicas.

A partir de esa crisis se produce un movimiento de rabia del pueblo y el autor pone el foco en los personajes del pueblo individualizados con sus momentos de heroísmo.

La novela, de estilo fibroso, hace alarde de una gran agilidad al relatar y cambiar el foco de cada personaje y nos hace fijarnos en los detalles que es lo que le otorga gran realismo y verosimilitud. Nos invita a desafiar la “mirada piramidal” y utiliza un modo de narrar como si estuviera presente en la acción.

Después de la intervención de Alejandro, los participantes del club continuamos exponiendo y compartiendo nuestras sensaciones y, quizás más que nunca, emociones tras la lectura de esta hermosa obra.

El autor con esta obra, hace un tipo de literatura moral, novela histórica pero humanizada, muy alejada de la novela histórica al uso. Vuillard otorga al escritor un deber moral e insiste en que “hay que escribir lo que se ignora” añadiendo “en puridad, se desconoce lo que ocurrió el 14 de julio y debe relatarse lo que no está escrito”.

Los protagonistas anónimos de la Historia dejan de serlo en su obra, tienen nombre y apellido, familia y oficio y  cobran vida de manera individualizada.
Los “nombres” es el eje en torno al cual se construye la novela 14 de julio porque como el autor afirma, “ los nombres son silabas de la verdad” y nos exhorta a nombrar siempre a los que protagonizaron la historia “nombremos, nombremos, recordemos a las familias….” en una clara defensa de los protagonistas olvidados de la historia.
Vuillard reflexiona sobre los grandes hitos de la historia para que saquemos conclusiones y su mirada sobre un momento concreto de un país, se vuelve universal y de gran trascendencia histórica. Hace un alegato sobre las enseñanzas de la Historia porque ésta se repite cíclicamente, y debemos aprender de ella. La revolución es una respuesta ante la injusticia.

Construye epopeyas breves de pocos minutos de las acciones de todos y cada uno de aquellos héroes anónimos que, de este modo, cobran vida y cercanía a nosotros. Elabora de manera magistral, historias humanas y emotivas, llenas de verdad,  con pocos datos y muchas suposiciones como en el capítulo “Un cadáver ” donde realiza un modelo de ficción realista a partir de la breve epopeya de su protagonista y la historia cotidiana y tierna que imagina que existiría detrás del mismo. De ese modo, teje un retrato soberbio de uno de los héroes anónimos de la Revolución.

El autor realiza a lo largo del libro una reivindicación de los excluidos, putas y desheredados entre otros. Es el libro de los olvidados como señaló alguna de las participantes.

También se resaltó, que  es una obra de compromiso social donde los pequeños detalles cobran importancia y contribuyen a transmitir sentimientos. Casi todos coincidimos en que es una obra que emociona, un libro sobre un acontecimiento histórico de gran trascendencia, lleno de poesía y humanidad.

Del estilo, resaltar que es una narración ágil y trepidante  donde se alterna el uso de la tercera persona con la primera, usada por el autor para implicarse e implicarnos con mayor fuerza en los sucesos y hacernos partícipes de ellos. El autor conduce el relato y conduce al lector por los recovecos de la acción haciéndonos partícipes de ella con el uso contínuo de suposiciones e figuraciones  que van salpicando el relato.

Podríamos decir que es un relato cinematográfico y electrizante donde el lector ve a través de la mirada de los protagonistas de la revuelta y donde las sucesivas escenas que conformaron aquellos momentos van pasando ante nuestros ojos y consiguen sumergirnos en aquel suceso mediante un proceso de inmersión literaria, histórica y vital.

La sesión estuvo acompañada, como siempre, por un delicioso y aromático pan elaborado por Fidel Pernia. En esta ocasión, el pan tenía varias frutas deshidratadas como melocotón, arándanos, fresas y pasas que representa la sabia nueva de todos los que lucharon por derrocar el antiguo régimen.
También tenía como ingrediente el queso gorgonzola que representaba al gobierno francés.El amargor que este queso le daba al pan supone el sufrimiento de todos los que murieron en la lucha por la libertad.

Elena Cano. Participante Tres con libros



martes, 19 de febrero de 2019

Resumen sesión Carlos Zanón

Conversación con Carlos Zanón ' Carvalho: problemas de identidad'



UN CARVALHO A LA MEDIDA DE CARLOS ZANÓN

La nueva novela de Carlos Zenón, Carvalho. Problemas de identidad, ha satisfecho plenamente a la mayor parte de los lectores del club, seguidores de la narrativa del autor de novela negra desde prácticamente sus primeras publicaciones. Así se puso de manifiesto en la sesión de lectura, compartida en parte con Jesús Lens mediante videoconferencia, que desgranó algunas claves literarias y extraliterarias para el disfrute de la obra.

La novela fue acogida, sin embargo, con ciertas reservas, al saberse de antemano que el escritor daría nueva vida al personaje de Manuel Vázquez Montalbán, Pepe Carvalho, con el beneplácito de los herederos del autor y bajo el sello de Planeta. Y son precisamente los dos más complicados escollos a salvar, aquellos que Zanón supera de una manera tan inteligente como eficaz: soslayándolos. Porque escribir en la estela de Manuel Vázquez Montalbán, escritor ya cristalizado en la memoria de sus lectores, y además, dar continuidad a un personaje de la talla de Pepe Carvalho, bien puede convertirse en una actividad de riesgo (literariamente hablando) si no se cuenta con la estrategia adecuada. Pero ni el estilo desplegado por el escritor  tiene que ver con el de Vázquez Montalbán, ni el personaje mantiene rasgos comunes con el que supuestamente le habría de servir de inspiración. La escritura de Zanón nos vuelve a sorprender en cada página de la narrativa, en cada línea. Mediante la combinación rítmica, musical, de sus palabras (como señaló una lectora), va articulándose una trama que, salvo los primeros capítulos, se desarrolla de forma lineal. Las calles  de Barcelona, con los problemas derivados por el turismo de masas, la atmósfera de los garitos, los interiores sórdidos o lujosos, junto con personajes modelados por el espacio que habitan, pretendidamente tópicos o previsibles, prostitutas, delincuentes comunes, marginados, drogadictos, políticos, componen y discurren en una trama que parece puesta al servicio del lenguaje y no al revés.

El Carvalho de Zanón, por otro lado, participa de muchas características de los personajes principales de sus anteriores novelas, y diverge del personaje de Vázquez Montalbán. Carvalho, como el protagonista de su última obra Taxi, es un personaje que da la impresión de venir de vuelta de todo, deteriorado físicamente, escéptico, atormentado a veces, crepuscular en suma, aunque capaz de manifestar empatía en determinadas situaciones. Personaje central cuyo nombre encontramos en el título de la novela, según parece que por imposición editorial, es a la vez narrador. Aunque a lo largo del relato, la voz del personaje principal confluye con la de otros personajes, no nos hallamos estrictamente ante una novela polifónica, pues tras la voz de cada instancia narrativa es evidente, en cada una de ellas, el inconfundible estilo del autor, Carlos Zanón, que vuelca su visión del mundo y la experiencia vital, tamizada por la literatura, en la cosmovisión de sus personajes.

Carlos Zanón no renuncia a su estilo en aras de una mayor comercialidad, al dotar al personaje Pepe Carvalho de una nueva personalidad que no evoca al Carvalho original. De igual modo ha reservado un lugar en la ficción para el autor Vázquez Montalbán, nombrado como el Escritor y con quien el personaje mantiene relación, consiguiéndose de esa forma un efecto distancia entre el nuevo Carvalho y el viejo, esta vez en el plano de la creación, que viene a sumarse al producido en la confrontación de ambos personajes, el de Montalbán y el de Zanón. Y llegados a este punto, toca decir que hubiera sido indiferente que el personaje de Zanón respondiese al nombre de Carvalho, y que probablemente para nada se hubiera modificado el sentido de la novela de haber tenido otro nombre. Eso sí, la supervivencia de personajes más allá de la actividad de su creador, por obra de otros autores o medios creativos, es algo usual tradicionalmente tanto en literatura como en cine, y huelga mencionar ejemplos de sobra conocidos. Lo importante para el lector de Carlos Zanón, más allá de intereses o estrategias comerciales propias del mundo editorial, es que se siente implicado en la lectura, que el autor sigue fiel a su estilo y no decepciona, al desarrollar una trama en el contexto estilístico propio de la novela negra en que el novelista sabe desenvolverse tan eficazmente.

Como siempre, Fidel Pernía elaboró un pan exclusivo para la ocasión, en este caso con el nombre de “Falta de identidad propia”, resultado de una mezcla de pan multicereal con melocotón. En palabras de Fidel, el sabor del pan pierde su identidad al ser simultáneamente seco y cálido, de modo que llega a provocar en la imaginación, al saborearlo, sentimientos de angustia por un lado, y por otro, de frescura y jugosidad, e incita en su conjunto a la alegría y a  seguir “en la onda de la juventud”, a pesar de sentir su inevitable distancia.



Federico Ruiz Rubio. Miembro de Tres con Libros.






martes, 5 de febrero de 2019

Resumen de la sesión 'El que es digno de ser amado'

Sesión Club de lectura 'El que es digno de ser amado' de Abdelá Taia

La sesión del pasado 23 de enero fue mágica por muchos motivos. No fue una sesión numerosa pero sí muy íntima y en donde todos nos enriquecimos con las distintas opiniones de los asistentes. 


Empezamos con una entrevista a Miguel Lázaro, director de la editorial de Cabaret Voltaire, entrevistado por Olga Cuadrado, directora de la Biblioteca de la Fundación Tres Culturas.

§  Los editores españoles siempre han mostrado resistencia para publicar libros de autores marroquíes, pero Cabaret Voltaire sí que apuesta por ellos.

En Cabaret Voltaire siempre estamos al tanto de las novedades del mercado editorial francés, y el peso de los autores marroquíes o de origen marroquí es muy importante. Algunos han elegido la lengua francesa para escribir por la mayor libertad que les ofrece, aparte de una mayor proyección internacional. Para otros, nacidos ya en Francia, es simplemente su lengua.
En España, por el contrario, son muy tímidos los ejemplos que tenemos en este aspecto. Quizás una gran oportunidad perdida.

§  ¿Por qué te convenció Abdelá Taia, por su aspecto provocador, por su aspecto testimonial?

Para mí los autores que hacen de su vida su obra siempre me han fascinado. Esos que son capaces de crear un universo propio, personalísimo, al que nos trasladan en todos y cada uno de sus libros.
Así es la obra de Abdelá Taia, al que conocí en París. Él es un chico como el de sus novelas, sin más artificio. Para mí, ese es el verdadero talento.

No creo que Abdelá sea un provocador. Él se limita a contar su vida. Lo que verdaderamente provoca en su obra es la actitud de una sociedad intolerante que lleva a los individuos a situaciones en las que parece que la víctima, el que sufre, es el culpable, es el provocador.

§  ¿Vas a rescatar algún libro ya publicado Taia?

De momento nos centraremos en ir editando sus novedades. De hecho en febrero aparecerá en Francia su último libro, La vie lente. Dependiendo de su ritmo de publicación, podremos rescatar alguna de sus anteriores obras.
Así hicimos con Mi Marruecos, su primera novela, fundamental para entender el resto de su narrativa. Es el libro de su infancia y adolescencia. Es su voz infantil la que nos narra sus primeros pasos, donde aún los años no han quebrado la felicidad de una vida aún por vivir. En Mi Marruecos hay 120 palabras en árabe, que hemos mantenido con la correspondiente nota.

§  ¿Cómo es su lenguaje?

El lenguaje de Taia es sencillo, una voz clara, sin rodeos. Donde todo se expresa de forma concisa, directa, hiriente. Su lenguaje es capaz de crear con pocos artificios escenas realmente poéticas, de una belleza extrema.
La traductora, Lydia Vázquez Jiménez, ha conseguido trasladar al español esa sencillez sin perder nada de su belleza.

Le Preguntan los lectores del Club de Lectura Tres con Libros

§  El libro provoca emociones muy fuertes.

En El que es digno de ser amado nos narra su distanciamiento de Francia, de su lengua, con la que él pensaba conseguir ser libre, lograr por fin vivir su vida (Mi Marruecos), pero el tiempo ha ido erosionando esta relación y ha pasado a sentirse prisionero. Una sociedad en la que para ser realmente aceptado debía olvidarse de su origen.

Abdelá es un gran orador, tenéis que conocerlo, desprende emotividad. Debéis obtener su baraka. Como él hace con las personas que le gustan, a las que admira, las toca en busca de esa suerte. Las abraza para mostrarles su afecto.

§  ¿Vende en Marruecos como en Francia o España?

No, la venta en Francia es muy superior a la que pueda obtener en otros mercados, salvo el anglosajón. Estos dos mercados cuentan con muchos más lectores.

En España lo estamos vendiendo bastante bien. De Mi Marruecos ya se han hecho tres ediciones y de El que es digno de ser amado pronto tendremos que hacer una segunda edición.

Abdelá viaja por todo el mundo dando conferencias, y presentando sus libros (traducidos a numerosas lenguas). Es un activista LGTB, defiende su sexualidad. Ha sido el primer autor marroquí que ha declarado públicamente su homosexualidad (en la revista Tel Quel).

§  ¿Las editoriales principales en el mundo árabe están en Egipto y en Libia?

Líbano es un centro editorial muy importante en lengua árabe. Sus ediciones se distribuyen a todo el mundo árabe.

§  ¿Por qué crees que lo jóvenes quieren marcharse de Marruecos?

Una de las causas principales es la falta de trabajo. Es una emigración en busca de mejores condiciones de vida, que engloba claro está la libertad. En busca de un modelo de sociedad, de libertad sexual, del que carecen totalmente en su país. Un país en el que no pueden amar libremente, en el que las relaciones prematrimoniales están castigadas. Donde existe una enorme hipocresía en torno al sexo. Los jóvenes se sienten frustrados.

CRÓNICA DE LAS VOCES



Ya que conocemos más al autor, su entorno, su persona, puede que sepamos nombrarlo. 
Así, todos reunidos alrededor de la mesa – once lectoras, cinco lectores-  comenzamos la ceremonia con el pan de Fidel Pernía, rebanadas ácidas, olorosas, donde la lima y el limón dan testimonio de la canela, que vamos cortando y repartiendo junto con el hummus que nos ha elaborado Mahmoud.
Aguzando los sentidos vamos entrando en la fuerza del círculo, el ventanal nos inunda de colores violentos, morados y rojos que transforman la luz, y deja entrar a los árboles que se yerguen junto al Pabellón. Ahora cada uno de nosotros está preparado para entregar a los demás el libro que encontró en el libro.

Sabores, olores, miradas que van dando paso a las voces, empezamos a desgranar el epistolario de Abdalá Taia, 'El que es digno de ser amado', vamos a desvelar lo encontrado en la historia, cuando ya sabemos que la calma de la noche nos arropa.
  
Es un libro tremendo, me ha gustado que sea un epistolario, no se publican muchos.
De la primera carta no he podido pasar. No es por la homosexualidad que cuenta, no sé, no he podido leerlo.
No podía leerlo, después he vuelto a él y sí que me ha gustado.
El ajuste de cuentas con la madre me produjo dolor, rechazo. Dolía, me increpaba.
La he leído en dos días, no me ha impactado. Está narrada desde una experiencia.
El libro duele, hace daño.
La primera reacción al libro es de rechazo.
Lo he releído varias veces.
Está narrado desde el desgarro, desde lo auténtico, él se desnuda en el libro y en la portada.
No se olvida, el tiempo no cura nada, lo tapa, pero el dolor está ahí, guardado.
Un constante grito es este libro, el que cuenta sangra y todos sangran.
Es un libro de amor, supervivencia, muerte.
Muy provocador.
Violento, cruel como son las relaciones entre las personas.
Es un libro provocador y transgresor, pero claro, es que su vida ha sido así.
"Desgarrados" es la palabra que creo que define este libro.


La primera carta un golpe, un ajuste de cuentas con la madre.
Lo marca brutalmente la madre y la homosexualidad, muy dramático.
Se identifica con la madre en lo malo, se reconoce en esa actitud de mal, realmente es rechazo hacia él mismo.
Lo que me pareció realmente terrible en la primera carta es cuando Ahmed reconoce que él es, de todos los hijos, el que más se parece a ella en la manera de ser despiadada, y si embargo no es el más amado por su madre.
Con los perfiles que describe de su padre y de su madre cuestiona los roles establecidos de mujer y de hombre.
"La desdicha de haber nacido mujer en Marruecos", dice.
"Las mujeres en Marruecos son dictadoras", son muy fuertes los adjetivos que utiliza.
  
Con este libro Ahmed venga a Lahbib.
El protagonista - Ahmed / Midou - está continuamente cuestionando su identidad.
Relaciones de amor desiguales, no van a una, son por tanto relaciones destinadas al fracaso.
Búsqueda de la libertad y de la identidad, desde la soledad y hacia la soledad.
Me impresiona cómo narra, sin cortarse, las relaciones homosexuales de manera directa y explícita.
La última carta es la clave, un homenaje al que se queda en la cuneta, es tremenda, conmovedora.
Su amigo, "marica pobre" con el que compartía sueños.
Es un homosexual mantenido, realmente un privilegiado, porque Enmanuel no lo deja tirado en Marruecos.
La clave es su amigo y su nombre da título al epistolario: Alhabibi.
Ahmed, cuando conferenció en la universidad sobre la emancipación sexual de André Gide, no tomó partido por el muchacho árabe que fue regalado como un objeto por Oscar Wilde a Gide en su viaje a Argelia. Con este libro reivindica a este chico y a todos los que son utilizados así.
La pederastia, ¡qué prepotencia, hacer eso con una persona!
Se plasma en el libro lo que significa ser víctima y a la vez ser verdugo.
Enamorar y abandonar: esa es la venganza.
Realmente no hay amor en todo el libro.
Victor, el amante enamorado que escribe la tercera carta, está enamorado, él explica lo que es el amor para él.
Es una historia de amor, no de prostitución.
Pienso que sí que hay prostitución de menores en este libro, pero la historia no está contada con ese enfoque.
  
Su rechazo al idioma francés es una manera de canalizar la rabia de que no lo acepten en Francia, tras darse cuenta de la imposibilidad de integrarse después de años viviendo allí.
Entre la segunda y la tercera carta él no quiere ser como el otro y corta la relación. Como la negación fetichista.
Búsqueda de la aceptación.
El amante francés le quitó todo lo que era su esencia, hasta el nombre, es una reivindicación contra el colonialismo.
Los inmigrantes ya no son ni del país en donde están ni de su propio país de origen.
La pérdida del nombre, el nombre tiene gran importancia a lo largo del libro. El padre de Vincent, el marroquí judio, también pierde su nombre (Mardochine).
La madre de Enmanuelle le dice a Alhabibi su verdadero nombre: Sabina.
¿Se cuestiona algo con el título?
Lahbib nos descubre el significado de su nombre, que a su vez es uno de los 98 nombres de Alá y que creo que puede ser el nombre de todos sin distinción: los que merecemos ser amados.
  
Dentro del libro vive otro libro que se nombra – Cartas de la monja portuguesa escritas por Gabriel Joseph de La Vergne, editadas en París en 1669, por Claude Barbin – también un epistolario, en él dice Mariana Alcoforado, la monja, a su amante "pero me parecisteis digno de ser amado" (carta segunda).
Ese mismo epistolario se nombra mucho en la película de la Coixet La vida secreta de las palabras.
Creo que el libro de Taia podía haberlo escrito una mujer.

Es un libro lleno de poesía, hay frases que parecen versos.
Hay como un encabalgamiento (recurso métrico) entre las tres primeras frases de la cuarta carta, pues la segunda frase forma unidad de sentido con la primera, y a su vez con la tercera: "Ahmed, mi hermano pequeño.../ Eres el que es digno de ser amado/ Es lo que Simone me dijo cuando intenté explicarle lo que quería decir mi nombre".
Muy interesante la estructura donde la primera carta es la última y la última es la primera.
Frases cortas que impactan. Directas como la palabra hablada
La edición está tan cuidada..., la portada me parece preciosa, el retrato es el propio autor, así desnudo como se desnuda en el libro.
La forma me parece muy interesante, la colocación de las cartas hacia atrás.
Los cuatro personajes que escriben las cartas son él mismo.
Es un libro difícil, no tiene nudo
Hace un círculo cerrado, el suicidio de Lahabib ahogado (final de la última carta) se refleja al terminar la primera carta, cuando Ahmed en la piscina abre la boca de par en par y deja que entre el agua (final de la primera), unidos así los dos amigos más allá de la muerte.

 Así creo que sonaron nuestras voces –  una a una, todas juntas – mientras escuchamos y miramos a Ahmed y a los que él nos trajo, consiguiendo entre todos penetrar más adentro de lo escrito en el intento de comprender otras vidas. Pocos quedaron fuera de las emociones provocadas por las cuatro cartas que nos descubren tantos nombres impuestos y tantos nombres verdaderos. Un libro que vuelve a empezar justo cuando termina.

Ingredientes del pan: Agua de azahar, canela, clavo, lima, limón, flor de lavanda, cáscara de naranja, pimienta y vainilla.

Lectores: Mahmoud, Teresa, Reyes, Enrique, Marisa, Miguel, Lorenzo, Ariadna, Elena, Carmen, Olga, Lola, Palmira, Ana, Remedios, Ignacio, Gemma.

Reyes León, miembro de Tres con libros

lunes, 28 de enero de 2019

Resumen de la sesión 'El castigo' de Tahar Ben Jelloun


UNA COMPLEJA RECONSTRUCCIÓN DEL PASADO

Nuestra primera lectura del año, El castigo, es obra de un autor recurrente en nuestro club. Obras como El retorno, El último amigo y La primavera árabe fueron objeto de debate en temporadas anteriores. Hemos contado de nuevo con su presencia en un acto donde el escritor, en conversación con Lorenzo Silva, desgranó algunas claves para la interpretación de su novela.

En esta autobiografía literaria, Ben Jelloun narra su atroz experiencia  de juventud en un  campo militar marroquí, junto casi un centenar de estudiantes, donde tuvo que permanecer confinado durante poco más de año y medio, como represalia del régimen autoritario de Hassam II por haber participado en unas jornadas de protesta estudiantil.
Corría el año 1965, y cinco décadas después de aquellos sucesos, el autor decide comunicar sus vivencias. Mediante la reelaboración a que somete la memoria los acontecimientos de nuestra vida, se atenúa el dolor y del sufrimiento, y a través de la expresión artística, en este caso la literatura, podemos alumbrar un nuevo relato de nuestra biografía, que dé razón de la vida y que busque una justificación ante el sufrimiento. Y este es el ejercicio, desde la distancia, que lleva a cabo Ben Jelloum. No es posible de otro modo. El horror de las vivencias en el campamento militar, mediante la combinación de tiempo, memoria y palabra, se convierte en una narración directa, de escalofriante objetividad. Los sucesos ocurridos en el campo militar, desde los más nimios a los más espantosos, se yuxtaponen en una estructura temporal lineal, a modo de relato “en sarta”, tan característico de la narrativa árabe, en este caso apoyada en un lenguaje sencillo y directo, como crónica periodista. No se trata, por tanto, de un libro de odio o venganza, sino de una crónica de los sucesos vividos.

Como el personaje de la novela de Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido, el narrador de El castigoreivindica la dignidad y la libertad interior como valores de sentido en los que hay que instalarse en los momentos más duros, tarea harto dificultosa en circunstancias en que precisamente lo que se persigue es la aniquilación y destrucción de lo que nos humaniza. De ese modo el personaje se aferra a lecturas que vendrán a arrojar luz sobre la existencia. De Nietzsche toma la idea, expresada por Zaratustra, de que “los pensamientos que se acercan con pasos de paloma” son los que gobiernan el mundo; pensamientos tal vez inducidos, inspirados, en las lecturas del Ulises de Joyce, obra de introspección que navega, precisamente, en las profundidades de la consciencia. El joven reivindica así  “el esfuerzo de las cosas por perseverar en su ser”, reflexión de Spinoza que el personaje convierte en su máxima: su propio ser como depositario de los reductos de dignidad que la atrocidad y la barbarie no podrán destruir.

Como escribir está terminantemente prohibido en el campamento, el personaje toma notas, compone poemas, en los papeles que encuentra y los oculta en los bolsillos de la chaqueta que obligatoriamente deben ir cosidos. Van a ser sus inicios como escritor. Este modo precario de iniciar obras literarias goza de tradición en nuestras letras, Cervantes con suQuijotey, modernamente, Luis Goytisolo con su tetralogía Antagonía, comenzaron a escribir en la cárcel, según nos cuentan los propios autores.
La obra también responde a la pregunta de para qué sirve la lectura, de qué nos vale la cultura. Es precisamente el bagaje cultural del personaje, unido a su predisposición vital y a su sólida vida afectiva, la tabla de salvación a la que va a aferrarse en los momentos más duros de su experiencia: literatura, jazz, cine, junto con el apoyo afectivo de su entorno social y familiar y su deseo de escribir, de convertirse en escritor.

Y como es habitual en las sesiones de lectura de nuestro club, mientras tratábamos de asuntos relacionados con la obra, tales como la oportunidad o no de un servicio militar obligatorio, tema sobre el que Ben Jelloun dio su opinión en la presentación del libro, o de si no resultaba incoherente que el autor no fuera en la actualidad crítico con el régimen monárquico marroquí, disfrutamos del pan de Fidel Pernía, inspirado en esta ocasión en las revueltas de la primavera árabe: una deliciosa elaboración a base de flores de rosas, jazmín, hibisco, vainilla, miel y agua de azahar. Perfecto remate para una tarde rica en intercambio de experiencias lectoras.

Federico Ruiz Rubio. Miembro de Tres con Libros


viernes, 30 de noviembre de 2018

Resumen de la sesión 'Yogur con mermelada' de Lena Merhej

RECUERDOS DE GUERRA O LA INFANCIA RECUPERADA
Lena Merhej (Beirut, 1977), a cuya obra gráfica Yogur con mermelada hemos dedicado la última sesión de nuestro club de lectura, es una de las jóvenes autoras representativas del nuevo cómic árabe. La actividad creadora de Merhej se integra en la creciente relevancia que la historieta ha cobrado en el mundo árabe durante los últimos años, con referencia principal a tres focos geográficos, El Cairo, Rabat y Beirut, ciudad de origen de la autora. Las causas de este renacido interés habría que buscarlas tanto en las transformaciones políticas producidas en la zona como la inmediatez que supone la extensión y uso de las tecnologías en red. Precisamente este fue uno de los temas tratados en la conversación que sostuvo la autora con la ilustradora Inma Otero en la presentación del libro, que tuvo lugar en el patio central de la Fundación, tras la reunión del club de lectura.

Club de lectura Tres con libros. 'Yogur con mermelada' de Lena Merhej

La guerra civil que asoló Líbano entre 1975 y 1990 es el marco genérico en el que se desarrollan los acontecimientos relatados en el cómic, particularmente el verano de 1982, momento en que el ejército israelí invadía Beirut. Más preciso resulta hablar de cronotopo, como acertadamente señala Gonzalo Fernández Parrilla en su prólogo, para poner de manifiesto la conjunción tiempo-espacio como elemento fundamental que incide de una manera específica tanto en los sucesos relatados como en la caracterización y devenir de los personajes que constituyen la trama. Porque la guerra civil libanesa marcó a toda la generación que sufrió tan dramática experiencia, y este hecho ha dejado constancia en un buen número de obras entre las que se encuentra la que comentamos.

La divergencia de opiniones en torno al texto supuso una constante en el transcurso del debate. Tanto la caótica e imprevisible estructura temporal del relato como el particular carácter de las ilustraciones fueron objeto de opiniones encontradas. Se trata efectivamente de una narrativa fragmentada, a cuyo conjunto resulta improbable que se le pueda aplicar una lógica compositiva desde el punto de vista del lector. Tal vez por esta razón más de una lectora del club era de la opinión de que la autora ha escrito este libro con referencia a ella misma. A este propósito, la autora se refirió a que la publicación inicial fue por entregas de la revista Samandal, de la que ella misma es fundadora. No siguió, según confesó, un plan predeterminado, sino que iba relatando los recuerdos sin atenerse a una previa planificación, según se manifestaban en su memoria. Posteriormente, en conversaciones con su madre, fueron surgiendo nuevos temas, nuevos acontecimientos, que ella iba ilustrando en las entregas. Posteriormente le dio al conjunto formato físico de libro, pero respetando el orden de publicación en la revista.

Sin embargo, desde la perspectiva colaboradora del lector, la estructura temporal fragmentada adquiere un sentido, vinculado con este tipo de narrativa, al corresponderse el imprevisible devenir de los recuerdos acumulados en la memoria con su expresión artística, que aunque lejos del monólogo interior, sí participa de algunos de sus cualidades como una aparente desconexión e incoherencia entre los segmentos narrativos.

Las ilustraciones fueron también objeto de opiniones encontradas. Mientras que para algunos de los lectores resultan excesivamente burdas en el trazo, para otros, sin embargo, se corresponden en el plano de la expresión con el carácter del personaje narrador, la hija, que cuenta la historia desde su visión infantil.  Se indicó que estamos familiarizados principalmente con los cómics europeos y estadounidenses, diferentes a los que circulan en el mundo árabe. Se puso de manifiesto, así mismo, la capacidad de la ilustradora para transmitir emociones y sentimientos con el dibujo.

Los temas que transitan Yogur con mermelada son variados: guerra, situación y papel de la mujer en el mundo árabe desde una perspectiva feminista, cambios políticos, familia, vida cotidiana en tiempos de guerra, vejez, solidaridad…  De entre los personajes, sobresale especialmente la madre, presente desde el título. Uno de los rasgos que la definen es la resiliencia, la capacidad de encontrar un sentido a la existencia en medio del horror y de sobreponerse a los avatares de un conflicto que excede a la razón, además ser capaz, de transmitir todo ese legado a sus hijos. La madre, de origen alemán pero afincada en Líbano, personificaría, además, una conexión solidaria entre Oriente y Occidente. Son numerosos, a este respecto, los guiños que encontramos a lo largo de la lectura. El título, en este sentido, supone un manifiesto al conjuntar dos sabores, lo agrio y lo dulce, opuestos en principio, representados por el yogur y la mermelada.

Por otro lado, la narradora no entra en las causas del conflicto, sino que comunica su experiencia de la guerra, desde su visión infantil. No encontramos ninguna alusión a los líderes políticos, espirituales o militares que encabezaron el enfrentamiento. Por el contrario, los personajes que transitan las páginas del relato pertenecen al ámbito de lo intrahistórico, personajes anónimos que nunca aparecerán en las páginas de los libros de historia, pero que son los auténticos protagonistas.

Durante el debate, de duración algo menor que lo habitual, al encontrarse próxima la hora de la presentación de la obra, probamos, como es costumbre, un nuevo pan de Fidel Pernía, pan de melocotón con toques de vainilla, en alusión a la infancia, confeccionado en molde cuadrado como un recuerdo a la procedencia alemana del personaje de la madre. Nuestra compañera Ana Pérez, al finalizar, nos obsequió con una deliciosa crema de queso en el cierre de la sesión.

Federico Ruiz (miembro de Tres con libros)

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Resumen de la sesión 'La venganza del perdón' de Éric-Emmanuel Schmitt

Con  ilusión y entusiasmo nos reunimos el día 14 de noviembre para comentar la primera obra propuesta para este curso 18-19. Participamos 22 personas, entre ellas algunos socios que llevaban tiempo en lista de espera y ya, por fin, pueden participar en este club de lectura Tres con Libros.

Club de lectura Tres con libros. "La venganza del perdón" de Éric-Emmanuel SchmittOlga hizo una introducción en la que quiso dejar claros los derechos y obligaciones que tienen los 30 miembros del club, también se nos informó de la programación para este curso en el que el club cumple su décimo aniversario.

Casi un mes antes tuvimos la oportunidad de tener un encuentro con el autor en el patio de la Fundación, encuentro que resultó muy enriquecedor para afrontar la lectura de la obra pues la abordamos con mucho cariño. A todos nos pareció un hombre amable que sabe transmitir su experiencia de vida y que tiene una gran personalidad. Schmitt no es solo uno de los dramaturgos contemporáneos más prolíficos de Francia, el más representado y estudiado, con incursiones en la ópera, el cómic y el cine, sino también un catedrático de Filosofía.

Enseguida conectó Olga con Alejandro Luque quien muy amablemente nos transmitió su experiencia como entrevistador del autor. Así pues, nos dijo que había sido un placer hablar con él, que le pareció un hombre sencillo, nada divo. También nos aportó varias ideas a partir de la lectura de la obra como que la familia es el hilo conductor, le interesó el regusto clásico de los relatos como los antiguos cuentos y consideró que la trama la plantea con facilidad aportando datos hasta llegar allí donde quiere ir. Nos hizo ver que por la trayectoria del autor se desprende la influencia del psicoanálisis.

La obra está dividida en cuatro historias:
La primera de ellas Las hermanas Barbarin resultó para algunos poco creíble, pareció idéntica a la película ¿Qué fue de Babi James? Pero también se destacó el tratamiento de la envidia tan bien plasmado y hubo quien aportó una frase de gran profundidad “en el amor el mérito radica en el que ama, no en el que es amado”

Mademoiselle Butterfly, la segunda historia, gustó algo más. La manera de tratar la discapacidad pareció interesante así como la bondad y entrega de la madre.

La tercera que da título a la obra, La venganza del perdón es fuerte, despierta sentimientos, describe a las personas como son, pareció la más humana. Una idea llamó la atención “ahora que se ha unido a la humanidad, bienvenido al infierno “ es la historia que ha resultado más interesante.

La última Dibújame un avión ha sido la que ha resultado comercial, fuera de lugar, inverosímil. Mientras que hubo quien destacó una reflexión que aparece en El Principito “lo esencial no es visible a los ojos” otros pensaron que es un atrevimiento hacer un parangón con esta obra universal.

En cuanto a los temas que aparecen tenemos que señalar que la venganza y el perdón están en litigio, hay contraste entre el bien y el mal, también aparecen el odio, la envidia, la violencia. Incluso se apuntó que el perdón no es puro, que hay incoherencias. Como temas recurrentes se destacaron las flores a las que se le atribuyen cualidades humanas y los animales que aparecen en la obra  con gran protagonismo que denotan una afición del autor. Encontramos máxima emoción y máximo dramatismo y unos finales secos, para muchos previsibles. También destacamos que el autor es un gran conocedor de las personas tan dispares y peculiares que aparecen en la obra.

Formalmente tenemos que destacar la facilidad del autor para narrar de una forma ágil y el formato de las cuatro historias ha gustado mucho. Llama la atención el uso abundante de adjetivos en las descripciones así como el uso frecuente de oraciones interrogativas. La narración en dos tiempos está muy bien lograda.

En cuanto a la opinión hay disparidad pues para unos la obra ha resultado entretenida, agradable ,que se lee bien, con mucha fantasía mientras que para otros pareció muy comercial, moralista, poco creíble y artificiosa. Apuntaron que otras obras del autor gustaron más que ésta.

La música, magnífica para acompañar la lectura.

El pan proporcionado por Fidel Pernía en esta ocasión, tenía forma de espiral y como ingredientes: clavo, comino, cinco pimientas, canela para representar el amor y queso de Cabrales como signo de la putrefacción. Riquísimo, gustó mucho.

Rufina Fernández (miembro de Tres con libros)



Vuelve Petros Márkaris a Tres con libros

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