lunes, 9 de octubre de 2017

Vuelve el género negro a Tres con libros. “Offshore” de Petros Márkaris a debate

Tres con libros vuelve a tener al escritor griego Petros Márkaris después su paso por la Feria del Libro de Sevilla en 2012. Ese año presentamos y debatimos en el club de lectura la primera obra de la llamada Tetralogía de la Crisis, Con el agua al cuello. Esta vez vamos a debatir su última obra publicada en España, Offshore (Tusquets), y por primera vez lo tendremos en la sede de la Fundación Tres Culturas el próximo jueves 19 de octubre a las 19:30 h.
Esta lectura se realiza gracias a la colaboración de la editorial Tusquets y con ella, retomamos el género negro en Tres con libros.  
En esta nueva novela, Márkaris vuelve con la célebre saga del comisario Kostas Jaritos, uno de los personajes policiacos más carismáticos de la narrativa europea contemporánea. En Offshore, la décima de esta serie de novelas negras, un comisario Jaritos siempre receloso ante el futuro griego muestra las nuevas formas de corrupción política en una Grecia en la que empiezan a aflorar dinero e inversiones.

PROGRAMACIÓN DE LECTURA

Semana del 4 al 11 de octubre de 2017*
Entrega del ejemplar.

Jueves, 19 de octubre de 2017*
19.30 h. Conversación con Petros Márkaris. El autor estará acompañado por el periodista Alejandro Luque.

Martes, 21 de noviembre de 2017*
18.00 h. Sesión del club de lectura. Puesta en común de la obra e intercambio de ideas.

* Fechas sujetas a modificación según necesidades del club.

Colaboran:



Resumen de la sesión "Canción dulce" de Leila Slimani



En proceso....

Proceso de traducción de "Canción dulce" de Leila Slimani

Olga Cuadrado, Leila Slimani y Malika ämbaren. Embajada de Francia en Madrid.
¿Cómo fue el proceso de traducción de Chanson douce?

Ante todo, debo decir que fue la primera vez en mi larga trayectoria como traductora (desde los años ochenta) que decidí no leer previamente el original e ir descubriendo/traduciendo el primer borrador a la vez que iba leyendo.

Lo verdaderamente interesante de esta novela es la complicidad que se establece con el lector, que desde las primeras páginas ya sabe lo que va a ocurrir; y, pese a todo, la autora ha sabido mantener la tensión de principio a fin.

Contar es encantar”, decía Gabriela Mistral. Y eso es lo que hace Leila Slimani, con enorme talento.

Se sabe que en toda traducción hay pérdidas.

En este texto, concretamente, al pasar al castellano, se pierden fundamentalmente los sonidos. Si nos fijamos en la banda sonora que Olga Cuadrado ha elaborado para el Club de Lectura, hay varias canciones infantiles, sugeridas en el texto, empezando por el propio título, que, traducidas, no dicen nada al lector en español.

En la presentación del libro en Madrid, alguien me comentó que por qué no había traducido la mención a la canción “Une souris verte” (una ratita verde) por “Susanita tiene un ratón…” Me quede callada, pues no tenía mucho tiempo para aclararle que esa opción de familiarizar era totalmente inadecuada, pero pensé para mis adentros (quizá se me notó la sonrisita irónica) : “Pues vaya ganga habría sido la de la niñera Louise: no solo sabe cocinar, cuidar a los niños, arreglar la casa, hacer horas extra sin cobrarlas, sino que también sabe español… y enseña a Mila y a Adam canciones españolas… mientras los baña… estos niños parisinos hasta conocen a Gabi, Fofó y Miliki…

Los traductores somos conscientes de que hay que tener mucho cuidado entre las dos estrategias de traducción: extranjerización y familiarización; y dosificarlas.

El traductor asume, pues, que habrá pérdidas… pero también ganancias.

En esta traducción, la principal ganancia proviene del genio de la propia lengua española: los diminutivos. Un texto con unos niños, una niñera, con el parquecito infantil como escenario recurrente, con los sentimientos de esas mujeres emigradas lejos de su familias, con esa personalidad de Louise que a veces inspira compasión pese al asesinato que ha cometido, con el dolor/angustia de los padres…. Todos esos sentimientos se transmiten mejor con ayuda del diminutivo español, que en francés necesita un apoyo (se debe añadir “petit”, pequeño). En español, los sufijos del diminutivo introducen enseguida la ternura, la pequeñez: lagrimitas, amiguitos, abriguito, montoncitos de espuma, peinaditos, etc. Y, a su vez, los diminutivos me permitieron introducir el tono coloquial que por momentos tiene la voz narradora. Son diminutivos que, a veces, no están en el original, pero compensan las pérdidas que ha habido en otro lado. Sin olvidar, también, que hay que dosificarlos.
Traducir es una experiencia muy enriquecedora, te pone a prueba constantemente, te pone a ti mismo ante el espejo: lo que está diciendo el autor lo estoy escribiendo yo, con mi voz. Se confía en mí, para que sea fiel a sus palabras.
Disfruto mucho con la traducción porque amo la literatura.
Y con Canción dulce, pese a la dureza del argumento, me lo pasé muy bien: por la genialidad del estilo de Leila Slimani, por su sensibilidad, por la hondura psicológica de los personajes; y me imagino que vosotros, los lectores de este Club de Lectura, descubriréis, juntos, muchos más motivos.
Espero que hayáis disfrutado, como yo, de la lectura de Canción dulce.

Malika Embarek López


martes, 19 de septiembre de 2017

Banda sonora de "Canción dulce"

©Hellie Gallimard
Escucha la banda sonora del libro Canción dulce (Cabaret Voltaire) de la ganadora del Premio Goncourt Leila Slimani

Para hacerlo, debes tener instalado Spotify.

Para la realización de la misma ha colaborado la traductora al español Malika Embarek y la editorial Cabaret Voltaire. Sin ellos no sería posible.

"En la traducción de Canción dulce, los sonidos se pierden. Imposible sustituir las canciones infantiles en francés por unas en español, pues sería inverosímil", comenta Malika Embarek al trabajar sobre la banda sonora. Con esta lista queremos ayudar al lector a sumergirse en la sonoridad de Canción dulce. Además, hemos incluido los dos temas que aparecen en el reportaje realizado por Página 2 a Leila Slimani


Conversación con Leila Slimani

Leila Slimani, ganadora del Premio Goncourt 2016 presenta su éxito Canción dulce (Cabaret Voltaire) revelándose no sólo como uno de los grandes nombres de las letras franco-marroquíes, sino de toda la literatura europea de hoy. 

Con la autora conversará la periodista y directora de eldiario.es/andalucia Lucrecia Hevia.

Se ofrecerá traducción simultánea del francés al español.

Entrada libre previa inscripción en este enlace.  Más información sobre la presentación en este enlace


Venta de libros y firma de ejemplares tras la conversación a cargo de Librería La Fuga. 

Organiza: Fundación Tres Culturas y el Ministerio Encargado de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y Asuntos de la Migración de Marruecos.

Colabora: Institut français de Sevilla.


"Canción dulce" de Leila Slimani abre la temporada en Tres con libros

Tres con libros vuelve, después del periodo estival, con la premiada obra de la escritora y periodista franco-marroquí Leila Slimani, Canción dulce, editada por Cabaret Voltaire.

Desde la primera página de Canción dulce, Slimani nos cuenta que una niñera mata a los dos niños que cuida y narra, en las sucesivas páginas, las circunstancias que encubre ese crimen atroz. La autora aborda en el libro temas como la maternidad, la conciliación familiar y la presión que en definitiva tienen las mujeres que quieren tener una vida profesional y familiar.  

Canción dulce es la segunda novela de Leila Slimani que consolida su carrera literaria al obtener el Premio Goncourt 2016 y la sitúa como una de las grandes nombres de la literatura europea de hoy.

PROGRAMACIÓN DE LECTURA

Semana del 1 al 8 de septiembre de 2017*
Entrega del ejemplar.

Jueves, 21 de septiembre de 2017*
21.00 h. Conversación con Leila Slimani. La autora estará acompañada por la periodista Lucrecia Hevia.

Miércoles, 4 de octubre de 2017*
18.00 h. Sesión del club de lectura. Puesta en común de la obra e intercambio de ideas.


* Fechas sujetas a modificación según necesidades del club.

lunes, 29 de mayo de 2017

Resumen "Limones negros", una sesión polémica e intensa

Debatimos hoy en nuestro club de lectura la novela de Javier Valenzuela, Limones negros (Anantes, 2017), segunda incursión del autor en el género narrativo tras la publicación de Tangerina (Martínez Roca, 2015). Como es habitual, Olga Cuadrado trazó una primera semblanza del escritor, con quien ha compartido buenos momentos, antes de presentar al periodista y especialista en temas de Oriente Medio, Tomás Alcoverro, que desde el conocimiento que le brinda su amistad con Valenzuela, bosquejó su perfil biográfico y literario.

Sobre “una ciudad podrida de literatura”

Amigo personal de Valenzuela durante años, Alcoverro compartió con él estancia y profesión en Beirut, donde trabajó como corresponsal de guerra, y en Washington. Destacó del periodista su vocación literaria, el deseo de convertirse en escritor. Ya los primeros libros de Valenzuela, en los campos del periodismo y del ensayo, denotaban un evidente valor literario, manifestación de la voluntad de estilo que podía apreciarse en sus escritos. Para centrar algunos aspectos de la obra de Valenzuela, destacó una de las diferencias evidentes entre la escritura del periodista y del novelista. Como es sabido, si bien ambos parten de la lengua escrita como materia prima, el primero se ve sometido normalmente a la urgencia e inmediatez motivadas por la celeridad del medio en que se desenvuelve su trabajo, mientras que la labor del escritor de novelas responde a una actividad más pausada, presidida por una administración del tiempo de escritura acorde con distintos objetivos creativos y sobre todo estéticos. Destacó así mismo Alcoverro una concepción de periodismo, propia del periodismo europeo y presente también en la obra de Valenzuela, que se fundamenta en el trabajo directo con las personas y acontecimientos.

De los once libros publicados por Javier Valenzuela, solo los dos últimos, Tangerina y Limones negros, son novelas. Ambos se centran en Tánger, que al igual que Beirut, es una “ciudad podrida de literatura”, en palabras de Alcoverro. En este sentido, la evocación de una ciudad que alcanzaría su mayor brillantez en la época internacional, estará presente en la obra del novelista, que cultivó amistad con escritores tales como Mohammed Chukri, Tahar Ben Jelloun o Juan Goytisolo, entre otros. En este sentido, si en Tangerina se nos muestra el Tánger de la nostalgia, Limones negros nos relata un Tánger contemporáneo bien diferente del anterior, fácilmente reconocible por el lector, donde va adquiriendo un importante papel modernizador el desarrollo industrial y empresarial junto con la actividad financiera y empresarial española, de la que es reflejo la novela. Una actividad que configura el universo de ficción en que se desarrolla la narrativa, inspirada en la ola de corrupción que afecta a las principales instituciones de nuestro país, extremo que el lector reconoce de inmediato.

En torno a los limones negros

Durante la puesta en común que siguió a la intervención de Alcoverro, se destacó la amenidad de la escritura de Valenzuela, el eficiente uso del estilo periodístico, en función de una trama entretenida y muy actual, distribuida en capítulos cortos así como la fácil lectura de la obra. Para los lectores que conocen Tánger, las descripciones de lugares y ambientes suponen un modo de rememorar el atractivo de la ciudad, y para quienes aún no la visitaron, una introducción muy adecuada.

Llamó la atención el título de la novela, Limones negros, y su relación con el contenido. Se explicó que el limón negro es un condimento utilizado en platos de países de Oriente Medio, tras un proceso de elaboración a partir del fruto, si bien, en referencia al sueño que el personaje protagonista tiene al final de la novela, y la pertenencia del relato al género negro, el adjetivo adquiere unas connotaciones bastante precisas. En este aspecto, la publicación abre y cierra con sendas referencias a Raymond Chandler. Este dato, junto con el título, Limones negros, y la ilustración de la portada, con predominio de los tonos negros y grises, suponen una declaración respecto al género novelístico.

En todos estos aspectos existió unanimidad. En otros, sin embargo, las opiniones expresaron puntos de vista diversos. Así, aunque ciertos elementos que constituyen la trama responden a lo que actualmente se considera el canon del género negro, entramados de corrupción, escándalos financieros que exceden las fronteras del país, es precisamente el tratamiento que el autor da a estos contenidos lo que trae como consecuencia que la novela adquiera tonos de crónica periodística, aún más se diría concebida a partir de una sucesión de titulares. Y es esa particularidad, la emergente presencia de lo periodístico, lo que, a juicio de un número de lectores, resta a la obra calidad.

Por otro lado, también se criticó el exceso de referencias literarias, que responde a un extenso nomenclátor de escritores relacionados con Tánger a lo largo del siglo pasado, y que aparecen yuxtapuestas a la trama sin que nada aporten al desarrollo de la intriga. Parece responder sin más a la intención, según algunos lectores no conseguida, de imbricar rasgos del Tánger internacional con el actual.
Lo mismo podría aplicarse a otras alusiones a atmósferas sofisticadas, sean del mundo de la moda o a determinados ambientes y tipos sociales, como el desfile de modelos o el club de golf, entre otros. Son todos ellos elementos apenas trabados y ajenos al discurrir de la intriga, y que se perciben nítidamente como añadidos.

También fueron comentados los personajes. En este aspecto tampoco hubo consenso en cuanto a su consideración, pues mientras que para algunos lectores resultan adecuados, para otros su construcción presenta elementos cuando menos discutibles. Respecto al protagonista, Sepúlveda, se planteó hasta qué punto el autor no había volcado en él, de un modo excesivamente transparente y directo, aspectos de su cosmovisión y amplio conocimiento de la ciudad y sociedad tangerina. Incluso se llegó a cuestionar si el hecho de escribir sobre Tánger no condicionaba la calidad del conjunto de la obra. Tampoco resultó comprensible, en coherencia con la personalidad que el lector construye del personaje, la decisión radical que el protagonista toma en el desenlace de la novela. La sensibilidad y psicología femeninas se expresa con bastante acierto en relación a los dos personajes femeninos principales. Ahora bien, el proceso de transformación de Adriana, desde su estatus de femme fatal, que maneja con absoluta frialdad los hilos de la historia según sus intereses, hasta convertirse en víctima, tampoco parece conseguido. El personaje de Lola Martín, por otra parte, no cumple las expectativas que manifiesta desde un principio. 

En conclusión, se destacaron elementos positivos como la facilidad de lectura, la actualidad de la trama, la extensión y características de los capítulos o la visión del Tánger actual, entre algunos otros. Pero, junto con la construcción de los personajes principales, fueron criticados aspectos referentes al ensamblaje de componentes estructurales, como el modo de plasmar los sucesos relacionados con los casos de corrupción en España, más propio de una crónica periodística que de una novela, las repetidas alusiones a los artistas y escritores relacionados con Tánger o el retrato de determinados ambientes y tipos.

Y como desenlace…

El pan que hemos compartido en esta ocasión, como siempre fruto de la creatividad de Fidel Pernía, ha estado inspirado en los elementos del mundo real que contextualizan la novela. Nos ha contado cómo una amiga suya marroquí le preparó una infusión para la garganta un día en que se encontraba acatarrado y le era imposible tragar a causa de una inflamación de ganglios. La infusión, de efectos suavizantes, estaba confeccionada con raspadura y zumo de limón, canela en rama recién molida y miel pura. Con estos ingredientes, Fidel nos explica que  ha elaborado el pan, en sentido figurado e irónico, pensando en que también los españoles, ante los constantes casos de corrupción que afectan a las instituciones y deterioran nuestra convivencia, necesitamos algún ingrediente para justificar, suavizándolo, nuestro alto nivel de tolerancia al no rebelarnos ante la impunidad en que viven los responsables y, en general, ante la ausencia de sentido ético.

Federico Ruiz Rubio, miembro de Tres con libros.