lunes, 20 de mayo de 2019

Mona Eltahawy y su ensayo de por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual. A debate en Tres con libros


Sesión del club Tres con libros Mona Eltahawy 'El himen y el hiyab'

MONA ELTAHAWY, El himen y el hiyab

El nombre de Mona Eltahawy  viene a incorporarse a la nómina de mujeres escritoras, como Najat El Hachmi, Leila Slimani, Fátima Mernissi, Zeina Abirached… cuyas obras abordan desde la ficción narrativa la situación de la mujer en países musulmanes y han sido objeto de lectura y debate en nuestro club de lectura. El particular interés del ensayo de Eltahawy, El himen y el hiyab: por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual, radica, debido a su carácter genérico, no solo en la materia desarrollada, sino en la exposición directa de los asuntos tratados, y en la interpelación, sin intermediaciones, que hace al lector.

El ensayo de Mona Eltahawy es un manifiesto feminista centrado en la situación de la mujer en los países islámicos. Una de sus particularidades es que la autora conoce el mundo islámico desde dentro. Egipcia de nacimiento, recibió una educación dentro de los cánones del islam, pero con la particularidad de pertenecer a una familia culta y liberal, a un contexto privilegiado en relación a una mayoría, que posibilitó sus estudios universitarios y estancias en países occidentales. Es decir, la autora puede hablar de la opresión de la mujer, de la desigualdad de derechos frente al hombre, de feminismo en suma, ya no solo con total conocimiento de causa, sino desde la profunda comprensión de la vida de las mujeres en los países islámicos, de sus sentimientos íntimos y de sus motivaciones, y desde la perspectiva que le otorga su vida en países de un entorno diferente. Para conseguir su objetivo, conjuga la narración de numerosos casos reales particulares, de los que ha tenido conocimiento tanto por fuentes externas como por conversaciones privadas, con reflexiones personales y datos estadísticos o tomados de medios informativos. Eltahawy construye su ensayo combinando ambos extremos, la subjetividad de los casos expuestos y sus opiniones con la objetividad fría de los datos. El hecho de humanizar los casos mediante la narración de las vivencias reales de tantas mujeres sin voz, de tanto sufrimiento acumulado, de mostrar la intrahistoria que se encuentra tras las grandes declaraciones y juicios de valor, logra que la lectura del texto resulte a veces desgarradora e intensa, pues el lector a menudo se siente testigo impotente de las historias narradas. Los datos, estadísticas, y demás información que nos pone al día respecto a la situación de la mujer en el mundo musulmán, todo ello actualizado por el esmerado trabajo de traducción, dotan la obra del rigor necesario exigido por un texto de estas características.

El ensayo de Eltahawy se estructura en diversos apartados que desarrollan temas tales como el uso del velo, la violencia contra las mujeres que se alzan en defensa de sus derechos y denuncian el acoso a que se ven sometidas, el mito de la virginidad, la mutilación genital, las relaciones en el seno del hogar, las acciones tanto de activistas con nombre y apellido como de mujeres anónimas, que vencen el miedo y reivindican su libertad. En cierto modo, el ensayo constituye también un homenaje a las numerosas mujeres que abrieron brecha en la lucha feminista, tanto en el pasado como en tiempos actuales, desde la tradición feminista de Oriente Medio, representada, entre otras, por Huda Shaarawi, fundadora del movimiento de los derechos de la mujer en Egipto en los años veinte, o ya en tiempos posteriores, la egipcia Doria Shakif, luchadora por la implantación del voto femenino, o la socióloga marroquí Fátima Mernissi, que da nombre a nuestra biblioteca, hasta activistas que han denunciado recientemente la situación de la mujer, como la libanesa Mona al Mazbouh o la egipcia Amal Fathy. Son unos ejemplos de una nómina exhaustiva de la que también forma parte la autora del ensayo, que sufrió en su propio cuerpo las represalias del régimen autoritario egipcio.

Durante la presentación de la obra en la sede de la Fundación, en conversación con la periodista Ángeles Jurado, la escritora trató de dejar claro que la lucha por la liberación de la mujer árabe, aunque incardinada en la lucha del feminismo global, solo puede ser llevada a cabo por la mujer árabe. Ha de dejarse a un lado cierto paternalismo occidental bienintencionado, que se manifiesta en un tipo de feminismo blanco y eurocentrista, y que obvia la realidad de la mujer musulmana en sus países. Son ellas, las mujeres musulmanas, quienes deben contar y protagonizar su propia lucha contra la “triada misógina” representada por el Estado, la calle y el hogar, y llevar a cabo su propia revolución en los ámbitos de la familia, la sociedad y la cultura.

El debate en torno al ensayo derivó finalmente y en buena lógica a la situación de la mujer en nuestro entorno occidental, aunque sin perder la referencia del mundo musulmán. A los logros conseguidos, concretamente en España en las últimas décadas, y todo el camino que queda todavía por recorrer.

Y como es tradicional en nuestros encuentros, no podía faltar el pan que Fidel elaboró especialmente para la ocasión, y que trata de representar la fuerza del movimiento feminista islámico, tan evidente en el ensayo de Mona Eltahawy, un pan de abundante base de chocolate, en torno al 70%, aderezado con manzana, azúcar, canela y sal. Un pan potente de sabor y color, provocado por la presencia del chocolate, aunque suavizado y equilibrado con los demás ingredientes.

Federico Ruiz Rubio. Miembro de Tres con Libros






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